jueves 2 de julio de 2009

Lo que no va a cambiar

"When a distinguished but elderly scientist states that something is possible, he is almost certainly right. When he states that something is impossible, he is very probably wrong."

Arthur C. Clarke



Aún por discutir si podría aplicárseme el adjetivo de “distinguido” (Ilustre, noble, esclarecido), ciertamente no soy ni científico ni (aún) de edad tan avanzada; por lo tanto, es muy posible que mis siguientes afirmaciones sobre lo que nunca va a cambiar en nuestro querido y benemérito pueblo vayan a resultar, lamentablemente, ciertas.

El siguiente “top-five” está organizado sin otra jerarquía más que ser las evidencias persistentes de la tozudez consuetudinaria de nuestro entorno. Así pues, en declarado acto de pesimismo colectivo y sea cual fuere el gobierno de turno, declaro que carezco de toda fe en que, así sea al final de los tiempos, estas costumbres étnicas esenciales vayan a cambiar algún día:

  • Atravesarse calles y autopistas justo por debajo de la pasarela.
  • Tirar la basura de cualquier tipo en cualquier parte pública o privada.
  • Creer firmemente y de inmediato en la versión chambrosa, insólita y truculenta de un hecho, antes que buscar una fuente de información responsable y seria.
  • Insultar o amenazar por lo alto o por lo bajo a “los del otro bando”, sea en cualquier mínima o máxima elección, sea por divergencias de enfoque u opinión.
  • Caminar por las calles (de preferencia, en la misma dirección del tráfico) en vez de por las aceras, sea que estén ocupadas o no por una multitud creciente de ventas ambulantes.

viernes 19 de junio de 2009

De doctrinas y conminaciones

Lo que la mayoría de veces molesta no es, en sí, la doctrina, sino la actitud con que te la presentan (de lo contrario, yo estaría indignadísimo con los monjes budistas de allá por donde se atraviesa el globo). Una cosa es que te vengan con una propuesta de vida a modo de invitación e incluso de exhortación, otra muy diferente es que realmente se crean que están investidos/as con alguna especie de autoridad suprema, indubitable y sin cuestionamiento posible, y te amenacen desde con ardientes llamas inapagables (como antes y algunos ahora) hasta con otras sutilezas tan conminatorias como altaneras (“allá Ud. si no quiere entrar en la luz...”).

Del caso particular que en el recuerdo genera estas líneas, lo más divertido y triste a la vez es que, estando más o menos consciente de que la gente pasa de sus normas irreales para una felicidad imaginaria, este tipo tiene que insistir en ellas porque su institución las ha hecho un sello tan seudo-distintivo que pareciera ya no entenderse a sí misma sin tal conjunto de sinsentidos.

jueves 11 de junio de 2009

¿Un artista? ¡No, por favor!

Cuentan que el día de ayer hubo una tumultuosa (y caótica) reunión de artistas en donde, básicamente, se les preguntó a quién querían como presidente de la entidad estatal encargada del cuido y desarrollo de las artes nacionales. Si todo es un montaje para justificar algo que ya se tiene cocinado (como ha sido usual cada vez que se lanzan candidaturas tipo “yo no quería, pero me lo han pedido, así que me sacrificaré”), mal, muy mal comenzamos. Sin embargo, si realmente la genuina idea es escuchar propuestas serias, ahí les va una: por favor, no vayan a poner a un artista al frente de dicha institución.

Aunque no es el único oficio en donde esto ocurre, el o la artista generalmente tiene su ego demasiado crecido como para trabajar sin el desmedido interés por un vanidoso e infantil protagonismo, característica incompatible con este tipo de cargos y, lamentablemente, muy común en los hacedores de arte local. Por otra parte, es notoria la grave la falta de capacidades administrativas que el gremio ha exhibido históricamente (hay nombres y ejemplos concretos, comenzando por los estandartes), aparte de la generalizada carencia de habilidades de liderazgo y trabajo armónico en equipo, más ciertas aficiones consuetudinarias que, de no ser ciertas, ni siquiera valdría la pena traer a cuenta.

Así que yo, por eso, prefiero a un buen administrador o administradora antes que a un divo o una vedette allí al frente... ¡aunque aquél/la no escriba un verso, trace media pincelada o se retuerza sobre las tablas!

domingo 7 de junio de 2009

De vibras vibrantes.

En los deportes, además de la técnica individual, siempre se ha hablado de la mentalidad como un factor decisivo para alcanzar la meta, es decir, la mera victoria. No sé si en los jugadores locales y nativos de anoche existía la íntima convicción de que ese partido no se podía escapar, pero cuando vino el gol del empate y todos temíamos lo de siempre, la majada en el estadio despertó de nuevo y recomenzó a animar, exigir y prácticamente inyectar la certeza del triunfo, que finalmente llegó con bastantes merecimientos. Pareciera que ese espíritu colectivo, en efecto, “mueve montañas”. ¿Y no pudiera ser así para componer los viejos males nacionales, en otros ámbitos más cotidianos?

Correos repelentes

Por mis nexos con el ajedrez nacional, hoy temporalmente inactivos, mi correo está en una lista de gente vinculada al “juego-ciencia”. El daño está en que, desde hace algunas semanas, somos víctimas pasivas de una inundación de mensajes y contra-mensajes que hablan en público de problemas domésticos de la FSA, siglas de la Federación Salvadoreña de Ajedrez. Los líos son esencialmente del mismo tipo de los que se vienen ventilando desde hace más de dos décadas.

No descarto que algunos de los remitentes o “contestantes“ lo hagan de buena intención e incluso aporten ideas saludables; sin embargo, lamentablemente éstas se pierden entre la multitud de razonamientos y opiniones nacidas en el excesivo afán de protagonismo, las revanchas virtuales y la inmadura lucha de egos que ha caracterizado al mundo de los escaques nacionales e internacionales.

Dos son, en lo inmediato, las consecuencias visibles: la primera, que quienes estábamos hartos de tales comportamientos y por ello nos habíamos alejado de ese mundillo nos confirmemos en dicha opción; la segunda, que quienes, teniendo vocación y talento para desarrollarse como futuros/as atletas del pensamiento... ¡realmente lo piensen muy bien antes de dar semejante paso!

domingo 31 de mayo de 2009

¿La noble afición? ¡'Ma, ve!

Los periodistas deportivos acostumbran mencionar a “la noble afición” por aquí y “la noble afición” por allá. Señores del micrófono, la cara y la pluma futbolística: ¡qué gran falacia! Ir al sector más popular del estadio, para uno de hombre varón masculino, implica por lo menos tres cosas:

a) Ser bombardeado con bolsas de meados.

b) Exponerse a una cachimbeada colectiva por el motivo más nimio.

c) Sacar “la caja de lustre” contra los del otro equipo o de la barra de a la par (esto es, el repertorio de insultos más vulgares, sépticos y homofóbicos y, no obstante, poco imaginativos, pues ya no pasamos del “culero”, el "hijueputa" y el “cerote”).

Toso esto considerando que sólo en el delirio y la locura más imprudentes llevaría uno a su madre, esposa o hija.

A lo anterior, puede añadirse la puesta medio a pija por las cervezas a precios duplicados y el riesgo de que le abran el carro para hueviarse el CD player.

¿Puede alguien explicarme dónde está la tal “nobleza”?

Si lo dicen por que la majada aguanta sol desde temprano, será por conseguir una mejor ubicación en la gradería. Si es por tener la paciencia de ir una y otra vez con la esperanza renovada, será por el "quizá esta vez", con explosión de jolgorio y dilución de las penas si el equipo gana; pero, ¿y si no...? ¡Puteadas a granel!

¿Y qué cuando a los equipos visitantes y sus aficiones se les insulta y veja, ante la mirada complaciente de los anti-motines? ¿Qué gesto de gallardía y altura deportiva es propagar gestos y obscenidades al compás del himno nacional de los invitados (que, en última instancia, eso son)?

Broma lingüística de mal gusto

Por mucho amor, cuidado y esmero que le tenga a la corrección del lenguaje, que el diccionario de la Real Academia Española de la lengua cueste US$205.40 me parece:

a) un bofetoncito cultural a precio europeo
b) la confirmación de una visión elitista, sectaria y francamente anti-popular del conocimiento
c) un gasto innecesario, dado que se puede consultar “on line”.

Así que no, gracias.

Caída culminante

Es triste y da bastante de pena perder la admiración intelectual por alguien que, en su momento, fue significativo en la formación y la vocación personal. Finalmente ha ocurrido: no mencionaré su nombre por respeto a lo que fue, pero su más reciente columna pareció la impropia culminación de un simplismo ideológico que se acerca demasiado a lo más detestable del fanatismo local. Si cuando me contaron que se lió a golpes con un cobrador de bus (supongo que insultándolo al ritmo de “tunante” y “felón”, mientras rodaban engrescados por todo el pasillo de la unidad de transporte colectivo) ganó estima y admiración aun en medio de la hilaridad, con lo de ayer siento como haber visto a un héroe de antaño ya grotesco en el suelo... por haberse enredado en su propia capa.

sábado 9 de mayo de 2009

El orden natural


Aun a riesgo real de convertir este “blog” en algo muy canino, he aquí la foto de Friso y Titanio, este último el cachorro menor -de color tabaco, a falta de una mejor definición- que completa el par de dachshunds que nos acompañarán familiarmente (esperamos que) durante muchos años. Aparentemente, el pequeño tiene un carácter más fuerte y probablemente sea el dominante, mientras que el clarito es más pacífico y recesivo, lo cual espero que así sea... ¡para garantizar la pacífica convivencia!

sábado 2 de mayo de 2009

Amaestrados

Dice en la página "Dachshund world" lo siguiente:

“A new dog is not a replacement dog, but a new friend. The new companion may look and sometimes act like the one you've lost, but in their own way. They will prove themselves unique and will soon fill the void in a way that is truly their own.”
Me adhiero totalmente, con la prueba viviente en casa desde hace una semana: Friso, un cachorro dachshund -como Largo, su difunto predecesor- pero cuya caninalidad se va revelando distinta, tanto como su proceso de adaptación y los ojos con que lo vemos, aun cuando la función que desempeña es estructuralmente análoga dentro de la manada (entiéndase, la familia).

Esperamos que este animalito y su próximo compañero Titanio (que vendrá en un par de semanas) se beneficien de la experiencia acumulada por nosotros durante la docena de años anteriores, tanto en el afecto como en la mano dura, imprescindible para la armonía en el mundo natural, pues la idea es que nosotros los amaestremos a ellos... ¡y no ellos a nosotros!